Se apaga
Un largo pasillo se extiende, con decenas de puertas a cada lado. Una ténue luz procedente de pasillos laterales ilumina los pasos, cuyo eco resuena en todas direcciones. El ajetreo normal del día a día ha desaparecido poco a poco hasta que se hizo el silencio. Al llegar final del pasillo, la penúltima puerta antes de la salida de emergencia, se escuchan los primeros ruidos. Semblantes serios, sollozos, abrazos y más sollozos; y alguien que rompe en lágrimas.
La luz de la habitación está encendida. Ocho manos se apoyan en los lados de la cama. Las miradas se cruzan. Todo el mundo calla y sólo se escuchan los sollozos... y una respiración entrecortada. Parece tranquilo, como si nada tuviera que ver con él. Los ojos cerrados. La mano izquierda apoyada en la cama, y la derecha se entrelaza con otra que la acaricia con amor.
La sábana se mece sobre el abdomen. Sube, baja, sube, baja. Al ritmo de una respiración entrecortada. Lentamente. Cada vez más. Parece como si cuanto debe hacer es mover la sábana... Todo cuanto debe hacer es eso. Primero inspira, luego respira. Cada vez más lentamente.
Alguien se acerca. Besa su frente. Palabras de cariño. Se escucha un "te quiero", un "gracias". No hay respuesta. Solo una respiración entrecortada. Y más lágrimas detrás. Llegan más personas, más caricias, más sollozos y más abrazos. Y no está sólo.
Pasan los minutos. Inspira, respira; y cada vez la sábana se mueve más lentamente. Es duro el momento de la despedida, ya es imposible contener el torrente de lágrimas.
Todos se abrazan. Miran. Escuchan. Una respiración entrecortada. Y poco a poco se va, se apaga, lentamente.
Nadie dice nada. Llora en silencio y escuchan. La respiración. Poco a poco se va.
La sábana ya no se mueve. Se hace dificil escuchar. Una respiración... entrecortada. Y al final se apaga. Se va. El silencio se apodera de la habitación durante tres segundos y de pronto todo estalla. Abrazos y consuelo.
Y después se apaga la luz, y ya no hay nada.
Se fue. Y con él su respiración entrecortada.
La luz de la habitación está encendida. Ocho manos se apoyan en los lados de la cama. Las miradas se cruzan. Todo el mundo calla y sólo se escuchan los sollozos... y una respiración entrecortada. Parece tranquilo, como si nada tuviera que ver con él. Los ojos cerrados. La mano izquierda apoyada en la cama, y la derecha se entrelaza con otra que la acaricia con amor.
La sábana se mece sobre el abdomen. Sube, baja, sube, baja. Al ritmo de una respiración entrecortada. Lentamente. Cada vez más. Parece como si cuanto debe hacer es mover la sábana... Todo cuanto debe hacer es eso. Primero inspira, luego respira. Cada vez más lentamente.
Alguien se acerca. Besa su frente. Palabras de cariño. Se escucha un "te quiero", un "gracias". No hay respuesta. Solo una respiración entrecortada. Y más lágrimas detrás. Llegan más personas, más caricias, más sollozos y más abrazos. Y no está sólo.
Pasan los minutos. Inspira, respira; y cada vez la sábana se mueve más lentamente. Es duro el momento de la despedida, ya es imposible contener el torrente de lágrimas.
Todos se abrazan. Miran. Escuchan. Una respiración entrecortada. Y poco a poco se va, se apaga, lentamente.
Nadie dice nada. Llora en silencio y escuchan. La respiración. Poco a poco se va.
La sábana ya no se mueve. Se hace dificil escuchar. Una respiración... entrecortada. Y al final se apaga. Se va. El silencio se apodera de la habitación durante tres segundos y de pronto todo estalla. Abrazos y consuelo.
Y después se apaga la luz, y ya no hay nada.
Se fue. Y con él su respiración entrecortada.


1 Comments:
Un año despues sigo aquí...para lo que quieras...y el año que viene también...y el siguiente...siempre...
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